En el desarrollo de cualquier innovación siempre surgen obstáculos, ocurrió con la irrupción del ferrocarril en el siglo XIX, con la industria automovilística en los albores del siglo XX y también le ha pasado, y le sigue ocurriendo, a la revolución sin precedentes que es Internet. Por desgracia la Red protagoniza muchos más titulares negativos que positivos en los medios de comunicación, parece que el mal uso de este canal está destinado a eclipsar la aplastante mayoría de aspectos positivos que aporta al usuario, las empresas y las instituciones.
Uno de estos mitos es la unión de los negocios en Internet con el éxito económico y la obtención de grandes fortunas, como ha sido el último caso de Mark Elliot Zuckerberg, fundador de la red social Facebook. Una mínima reflexión nos dará como conclusión que se magnifica todo lo que tiene relación con Internet. Debemos olvidar esa ficticia asociación de ideas Internet = chollo. En la época que se ha denominado “burbuja tecnológica” había muchas cosas por hacer, los proyectos no estaban claros y las expectativas vertidas sobre Internet eran mucho más grandes que la madurez del sector. Evidentemente hubo gente que supo sacar provecho de aquella coyuntura, pero hacer de esas circunstancias transitorias un dogma es el error más grande que puede cometer un empresario.









